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Un nuevo modelo de seguridad laboral

Un nuevo modelo de seguridad laboral

 

El establecimiento de protocolos de seguridad laboral presenta inestimables beneficios para trabajadores y empresas por igual. Los accidentes en los espacios de trabajo no solo perjudican al bienestar físico y emocional del individuo que los padece, sino que genera sustanciales gastos, económicos y de capital humano, en las compañías responsables. Las inversiones realizadas en materia de protección laboral permiten a los trabajadores llevar a cabo sus actividades con serenidad y confianza, proporcionando mejores resultados. Aunque en las últimas décadas se han efectuado importantes avances en asuntos de seguridad para el trabajador, los accidentes de trabajo siguen siendo una fuente de preocupación en industrias de todo el mundo.

Cada año, millones de personas son víctimas de accidentes en sus áreas laborales o  de enfermedades contraídas como consecuencia de sus actividades, en muchos casos con consecuencias fatales. A pesar de los esfuerzos realizados, resulta necesario efectuar cambios más precisos en las estrategias de prevención de riesgos para mejorar sus efectos en el bienestar general. Lo más conveniente sería una sistemática reestructuración de los sistemas de protección al trabajador, mediante la implementación de un nuevo modelo de seguridad laboral que considere los factores de peligro de una forma más completa.

 

En una era de constantes cambios, es imprescindible mantener los procedimientos de prevención de riesgos actualizados. Los sistemas económicos, los medios de comunicación, el acceso a la información e incluso las tendencias sociales se encuentran en transformación continua y son elementos con un significativo impacto en las prácticas laborales. Sería ineficiente tratar de resolver los problemas de seguridad que existían hace varias décadas. Los trabajadores deben enfrentarse a nuevas amenazas en sus espacios de trabajo, mientras que algunos factores de riesgo se han vuelto menos frecuentes. Es responsabilidad de las compañías la pronta identificación de los peligros emergentes.

Uno de los ajustes más importantes que se requieren en los modelos de seguridad consiste en abandonar la idea de que los riesgos para el bienestar de los trabajadores se reducen al acontecimiento de accidentes. En un espacio de trabajo es posible también la contracción de enfermedades, cuya clase y gravedad dependerán del sector industrial que se trate. Las condiciones de trabajo insalubres, la exposición a sustancias peligrosas y el contagio entre empleados son algunas de las circunstancias que amenazan su salud. Los padecimientos pueden variar desde las enfermedades respiratorias hasta el cáncer, y en cualquiera de los casos representan un severo riesgo para trabajadores y empresas.

 

Las enfermedades psicológicas, como el estrés, la depresión y la ansiedad, se han extendido entre trabajadores de todos los sectores laborales. Además de sus efectos en la actitud y la disposición de las personas, estos padecimientos producen la reducción en las defensas naturales del cuerpo, propiciando la manifestación de muchas otras enfermedades. Esto perjudica la calidad de vida de los trabajadores, reduciendo también su productividad y favoreciendo el ausentismo en las compañías. Por ello, estas dolencias deberían encontrarse entre las prioridades de prevención en una empresa y, sin embargo, suelen ser completamente ignoradas.

Los procesos para el registro de accidentes y enfermedades adquiridas en los espacios de trabajo también deben modernizarse. No se pueden establecer los procedimientos de seguridad más adecuados si no se tiene una completa información sobre las causas y consecuencias de los riesgos en el trabajo. Una correcta recopilación de datos permitirá la identificación de los sectores de mayor riesgo y las actividades que requieren mayor regulación en cuanto a normas y legislaciones de seguridad. Una vez que se han implementado las medidas preventivas, también será posible medir su impacto y diseñar las mejoras oportunas gracias a los registros disponibles.

 

Los registros de accidentes y enfermedades deben cubrir de manera integral todos los sectores de trabajo. Actualmente se presta muy poca atención a los incidentes en zonas rurales, en las pequeñas y medianas empresas y en los empleos informales, cuando la inclusión de estos trabajadores es esencial para el completo desarrollo de un modelo de seguridad laboral. Aunque un proyecto así puede presentar serias dificultades de culminar, es necesario que se lleven a cabo esfuerzos en esta dirección, pues sus efectos serán en beneficio de empresas, de empleados y de la economía de una región.

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